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Por tren a Sóller

A día de hoy, viajar por tren a Sóller sigue siendo una experiencia única si se quiere conocer parte del pasado y de la vida de este pueblo y sus habitantes, así como rememorar uno de los pasajes históricos que han marcado profundamente el devenir de Mallorca.

A principios del siglo XX, Sóller gozaba de una pujante industria y de sus famosos huertos de naranjos, y tenía la imperiosa necesidad de vencer el aislamiento que limitaba considerablemente su desarrollo. Un aislamiento provocado, como ya se ha mencionado, por la agreste y complicada geografía que rodea al valle. El majestuoso marco de montañas de su entorno, y que impedía el transporte de viajeros y de mercancías con el puerto de la ciudad de Palma así como con el resto de la isla, que contaba ya por entonces, con una red ferroviaria mallorquina en auge.

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Siglo XIX Rumbo a Sóller

Intenta situarte en ese momento. Para poder ir hacia la capital de la isla, Palma de Mallorca (aproximadamente 29Km), era preciso tomar una diligencia y salvar las montañas, subiendo y bajando el llamado “Coll de Sóller”, una carretera de tierra, estrecha y empinada, y todo un tormento para los animales de tiro. Como testigos de aquella época, aún pueden encontrase a lo largo de la actual carretera de Sóller las posadas que servían para el descanso y avituallamiento de animales y pasajeros, hoy reconvertidas en restaurantes.

Fue un solleric, el Sr. Jerónimo Estades, diputado provincial y hombre de negocios, quien intentó materializar un sistema ferroviario entre Sóller y Palma de Mallorca, encargando inicialmente el estudio de un ferrocarril Palma-Sóller que pasara por Valldemossa y Deyá. Se solicitó entonces la concesión de este ferrocarril en 1893. Sin embargo, este proyecto fue descartado por el inmenso coste económico que representaba.

Años más tarde, en 1903, el industrial D. Juan Morell propuso la construcción de un ferrocarril directo Palma-Sóller que pasaría por debajo de la Sierra de Tramuntana, por debajo del “Coll de Sóller, a través de un túnel. Aunque esta idea no tuvo eco en un principio, un año más tarde vuelve a aparecer en escena Jerónimo Estades quien replantea este proyecto encargando la redacción del mismo al ingeniero Pedro Garau. El estudio hace del conocimiento público el 15 de noviembre de 1904 en el Ayuntamiento de Sóller, recibiendo el apoyo de los habitantes de la ciudad. Jerónimo Estades estaba decidido a hacer realidad el tren de Sóller y solo contemplaba dos posibilidades: o se construye el tren o se construye el tren. Solo existía una duda en su mente: cuándo.

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Por tren a Sóller, Siglo XIX

La construcción del ferrocarril fue encargada al contratista de obras Sr. Luis Bovio, comprando a los Ferrocarriles de Mallorca una pequeña locomotora 020T «Made In England» por «The Falcon Engine & Car Works Ltd,Loughboroug», fabricada en el año 1891 y con el número de fábrica 198. Esta pequeña locomotora era el tractor de maniobras en el puerto de Palma de la línea de tranvía que atravesaba la ciudad de Palma. A esta pequeña locomotora la bautizó con los nombres de sus hijas: «María Luisa», y tal fue el prodigioso servicio de esta locomotora prestó, que aún hoy se recuerdan sus proezas durante la construcción del ferrocarril.

Las obras se iniciaron el 3 de junio de 1907, de forma simultánea, desde Palma y Sóller. Después de un año, la brigada que había salido de Palma llegó a Bunyola, donde enfrentaron el principal reto de la línea: la Sierra de Alfàbia, que debía ser atravesada por un túnel de 2856 m que desembocara al otro lado del sinuoso “Coll de Sóller”. Túneles y trincheras tuvieron que ser excavados. El 19 de agosto de 1911, «María Luisa», llegaba al mirador “de’s Pujol de’n Banya”. El 30 de septiembre del mismo año llegó el primer tren de obras a Sóller.

A la pequeña locomotora «María Luisa» le correspondió el honor de inaugurar la línea de forma extraoficial, llevando un coche salón prestado por la Compañía de los Ferrocarriles de Mallorca con los creadores e impulsores del proyecto concluido: el Sr. Jerónimo Estades, el Sr. Pedro Garau, junto con Antonio Maura el 7 de octubre de 1911.

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Locomotora Maria Luisa, año 1940 en el depósito de Soller

La inauguración oficial tuvo lugar el 16 de abril de 1912. Las locomotoras nº 1 «Sóller» y la nº 2 «Palma» fueron las encargadas de llevar el convoy inaugural, mientras la nº 3 «Buñola» esperaba la llegada de sus compañeras a Sóller. Todo el material rodante del Ferrocarril de Sóller se puso en marcha ese día, las tres locomotoras de la Maquinista Terrestre y Marítima (M.T.M.) y los seis coches fabricados por Carde & Escoriaza. Este día pasó a la historia y es recordado a nivel mundial, no por el tren de sóller, sino porque coincidió con una de las catástrofes marítimas que conmocionó el mundo, el «Titanic» se había hundido en su viaje inaugural.

El Tranvía de Sóller se empezó a construir tras haberse inaugurado la línea de ferrocarril de Palma a Sóller. El proyecto de esta línea fue diseñado y dirigido por Don Pedro Garau, y se tendieron 4.868 metros de vía. El 4 de octubre de 1913 se inauguró la línea del primer tranvía eléctrico de Mallorca entre Sóller y el Port de Sóller.

Aunque el tranvía de Sóller estaba pensado para el transporte de pasajeros, fue utilizado también para el tráfico de mercancías hacia el puerto. En un pequeño vagón isotermo se transportaba el pescado fresco del Port a Sóller y en remolques se llevaba carbón a la antigua base militar de submarinos del Port de Sóller, a la fábrica de «el Gas»; así como minas y torpedos transportados desde el polvorín de Caubet.

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Junta Directiva en 1936, fondo Matias Colom, de izquierda a derecha, de pie: Jerónimo Estades Castañer, José Ripoll Arbona, Bartolomé Colom Casanovas, Bartolomé Colom Ferrá, Antonio Castañer Bernat, Miguel Ripoll Magraner, Miguel Puíg Morell, Guillermo Castañer Deyá, José Deyá Ozonas. Sentados de izquierda a derecha: Pablo Coll Ballester, Pedro A. Alcover Pons, Juan Puíg Rullán, Jaime Torrens Calafat, Jaime J.Joy Castañer, José Morell Mayol.

El 14 de julio de 1929 se inauguró la tracción eléctrica entre Palma y Sóller, cientos de personas acudieron para dar la bienvenida al convoy inaugural, pudiendo realizarse ya en 1930 los primeros servicios turísticos directos Palma-Puerto de Sóller en viajes que combinaban el tren y el tranvía. Cuatro flamantes automotores Carde & Escoriaza-Siemens Schuckert-Brill de 33 toneladas y 360 caballos de potencia cada uno.

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Ruta del Tren de Sóller

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Por tren a Sóller

A partir de entonces, el tren de Sóller era el medio de transporte idóneo que permitía y agilizaba las comunicaciones entre el valle de Sóller con el resto de la isla. En algo más de una hora, los viajeros de principio de siglo podían recorrer la distancia entre Palma de Mallorca, la capital de la isla, y Sóller, salvando la agreste y complicada geografía que rodea al valle. Además del transporte de pasajeros y mercancías de todo tipo, el tren de Sóller cumplía otra función sumamente importante para mantener el corazón de la sierra de Tramuntana unido con el resto del mundo; era el mensajero encargado de trasladar toda la correspondencia.

Desde el día en que el tren de Sóller hizo su primer viaje, sus vagones de carga sustituyeron a los carruajes postales, transportando las sacas llenas de cartas que viajaban más rápido acortando notablemente el tiempo efectivo de las comunicaciones. Estamos hablando de principios del siglo pasado, época en que una carta podía tardar meses o años, en llegar a su destino.

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Estación del tren en Sóller

Hoy en día, el tren de Sóller es objeto de polémica, entre los lo alaban por su atractivo turístico, su encanto y su valor histórico, y por los que lo critican por no ser ya un medio de transporte práctico y las tarifas son prohibitivas. Al margen de la polémica, lo cierto es que, por lo menos una vez en la vida, ir por tren a sóller, recreando los paisajes, los viejos caminos que se usaban siglos atrás, y viviendo de primera mano el nostálgico devenir del tiempo en esta isla, sigue siendo una experiencia única. Tanto para el visitante como para los que vivimos en el valle de sóller.

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Port de Sóller

José Francisco Pérez AlvarezAutor:
José Francisco Pérez Alvarez
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