oranges
Ene
13

El valle de los naranjos

Los naranjos siempre han sido una uno de los principales rasgos identificativos de Sóller; causa y consecuencia de la belleza que encierra el valle y motivo de atracción para la gente de diferentes partes del planeta.

Por su particular ubicación el valle de Sóller cuenta con un clima especial, muy diferente al resto de la isla, Mallorca. Si a esto le sumamos la abundante agua de sus torrentes y arroyos, la intensa humedad, la fertilidad de su tierra y el sol que lo ilumina casi todo el año, tenemos las condiciones necesarias para un vergel. Y en este vergel, Sóller, crecen naranjos juntos a limoneros, clementinos, kiwies y aguacateros. Entre los naranjos de Sóller, conviven 2 especies: los dulces y los amargos.

El naranjo amargo fue introducido por los árabes en el siglo X, quienes lo trajeron a Mallorca y Europa vía sur de España. En aquel tiempo (año 903) y bajo la dominación musulmana, Mallorca era conocida como Medina Mayurca y Sóller ostentaba el nombre de Sûlyâr.

Por su parte, el cultivo del naranjo dulce fue más tardío. Alrededor del siglo XV aparecen los primeros registros del cultivo de naranjo dulce en España, siendo traído desde la India a través de la Ruta de la Seda. Pero es hasta finales del siglo XVI que las crónicas mallorquinas hablan del cultivo del naranjo dulce en la isla siendo Sóller, por su particular condición, la vanguardia de los cítricos en las Islas Baleares.

port-de-soller

Port de Sóller

Los naranjos llegaron a convertirse en fuente de riqueza y pilar económico para Sóller. Tan así que fueron una de las causas principales de la construcción del Port de Sóller alrededor del año 1772. Un puerto que, de forma natural era el único refugio de la costa norte de Mallorca, con su expansión y construcción se convirtió en un punto vital para el desarrollo de Sóller así como principal canal de comunicación con el mundo para todos los sollerics.

Para 1830, la economía del valle había crecido gracias a dos factores: una agricultura consolidada de olivos y naranjos y la importancia comercial de su puerto. Para esa época, la naranja de Sóller ya era conocida en Europa y Francia había caído rendida bajo las “dulces armas” de los sollerics.

Alrededor de 1865 los naranjos de Sóller fueron atacados por una plaga y devastó los campos, obligando a muchos payeses sollerics a abandonar sus huertos y emigrar. Algunos se fueron a “hacer las américas”, mientras que otros eligieron Francia y el Levante Español como principales destinos. Años más tarde, los descendientes de esos emigrantes sollerics volvieron y dotaron a Sóller con esa aura elegante y señorial que aún persiste hasta nuestros días en sus construcciones.

El siglo XX inicia con buen talante para Sóller. En 1905, obtiene el título de “Ciudad” y vuelve a renacer junto con sus naranjos. En 1912, se inaugura la línea del tren Palma de Mallorca – Sóller. Con esto, se rompía el aislamiento del valle de Sóller y le permitía el traslado de todas las mercancías que llegaban por barco al Port de Sóller así como el tráfico, ahora más accesible, para toda la población. En 1913, se ponía en marcha el tranvía que une a Sóller con el puerto.

Lamentablemente, hoy en día, el naranjo de Sóller está viviendo tiempos difíciles. El cultivo del naranjo exige altos costes de mantenimiento que, con la crisis e inestabilidad económica, se vuelven inasumibles para el pequeño productor solleric. Si a esto le sumamos el escaso rendimiento y la alta competitividad en el mercado, los huertos empiezan a ser abandonados quedando, más que nada, como una cuestión ornamental.

Feria-de-la-Naranja

Feria de la Naranja

Desde 2007 y durante el mes de junio, Sóller, Port de Sóller y Fornalutx celebran la Fira de Sa Taronja (Feria de la naranja), donde la fruta se enmarca en todo su esplendor siendo protagonista de los platos tradicionales e innovadores que los restaurantes del valle ofrecen. Toda una feria gastronómica donde el naranjo vuelve a ser el centro de la actividad y bonanza que trajo a Sóller.

Como sea, muchos productores sollerics siguen luchando por mantener vivo el cultivo, para su propio consumo o a través de los restaurantes y bares de la ciudad y el puerto. Una lucha constante que se mantiene gracias al carácter tenaz de los sollerics y que permitirá que Sóller siga siendo por siempre “el valle de los naranjos”, abierto para disfrute y gozo de todo el mundo.

José Francisco Pérez AlvarezAutor:
José Francisco Pérez Alvarez
mailtwitterlinkedingoogleplusaboutmefacebook

Revisión de textos:
Dzohara Caracola
mail